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Duro de Matar

Para finales de la década de los 80’s, sale al estreno la película “Duro de Matar”, considerada por muchos como una de las mejores películas “navideñas” de todos los tiempos. Para otros, es una emocionante película de acción, e incluso, para algunos, se trata de una franquicia que fue forzosamente estirada en la que sus subsiguientes secuelas fueron cada una más decepcionantes que la otra.

Sin importar cuál sea la opinión general, hay que admitir que la primera película, la original de 1988, es una de las películas más memorables de la época, que ha trascendido generaciones, y que demuestra todo lo que se puede hacer con una premisa sencilla, un gran personaje principal, y mucha tensión y suspenso. “Duro de Matar” es la cinta que convirtió a su protagonista Bruce Willis en un héroe de Hollywood, y terminó siendo tan influyente e históricamente importante, que sus futuras filmaciones buscan recrear esa magia de acción original desde diferentes contextos y puntos de vista.

John McClane (Bruce Willis) es un policía de la ciudad de Nueva York que se dirige a Los Ángeles para ver a sus hijos y a su esposa Holly (Bonnie Bedelia), que se mudó a Los Ángeles debido a un trabajo en la Corporación Nakatomi. Cuando llega a Nakatomi Plaza, se encuentra con el jefe de Holly, Joe Takagi, y su compañero de trabajo Harry Ellis. Él y Holly van a un baño privado y se pelean. Cuando Holly regresa y se dirige para dar un discurso, trece terroristas armados liderados por Hans Gruber(Alan Rickman) toman el control del edificio y toman como rehenes a los ocupantes del piso 30, que son los únicos que quedan en el edificio. Afortunadamente, no se dan cuenta de John y él tiene que descubrir cómo salvar a los rehenes antes de que los terroristas se salgan con la suya.

En una de las escenas más intensas, McClane intenta escapar de dos de los secuestradores escondiéndose en el hueco del ascensor. Lo hace bajándose con la ayuda de la correa de su ametralladora. La correa se rompe y McClane cae a las profundidades. Después de unos 13 metros de caída libre, logra afianzarse con sus dedos del borde de una repisa y termina sano y salvo.

¿Qué tan realista es la escena? Para contestar esta pregunta, debemos analizarla desde el lente de la física.
Planteemos las siguientes preguntas guías. ¿Qué velocidad alcanza John McClane a los 13 metros de haber caído? ¿Qué tan grande es la fuerza que reciben sus dedos al aguantarse del borde de esa pared?
Primero, necesitamos saber cuánto tiempo le toma recorrer esos 13 metros. Para saberlo no necesitamos conocer su peso puesto que, según como lo demostró Galileo Galilei, todos los objetos caen a la misma velocidad independientemente de su masa. Así, mediante la fórmula para el tiempo en caída libre, tardaría en caer 1.63 segundos, alcanzado una velocidad de 57.5 km/h, que a al final produciría una fuerza de 1,020,240 Newtons. Todo esto nos permite llegar a la conclusión que John McClane cuenta con la suficiente fuerza como para lograr cargar un avión de pasajeros con tan solo usar la punta de sus dedos. ¡Esto es imposible!
Ahora te hago la siguiente pregunta. ¿Crees que con este análisis resulte mas atractivo e interesante enseñar conceptos de física? ¿Podrían ser las películas de Hollywood la materia prima que desarrollen las clases de ciencias físicas y matemáticas?

Ejemplos como este y muchos más encontrarás en el libro “La Física de Hollywood”. Este libro ofrece respuestas a preguntas acerca de física, donde maestros, estudiantes y amantes de la ciencia podrían disfrutar.